Introducción

 

Es usualmente inadmisible el ajustar de una manera positiva la función de la policía con los ciudadanos sin que en la mayoría de las ocasiones se ponga en duda su actuar para con la sociedad.

 La desconocida función que los elementos del cuerpo de seguridad pública tienen que realizar y la falta de interés por parte de la ciudadanía son factores que, en la mayoría de los casos, no son comprendidas por los ciudadanos que solo ven que son perjudicados por esta función.

Ligeramente olvidan y repugnado cuándo la policía ayuda y facilita su vida y la sana convivencia en sociedad, en pocas ocasiones podemos es encontrar que alguien se encuentra de acuerdo con el actual del policía.

Aunque las estadísticas en relación con los elementos de seguridad pública se engrandezcan en un número mayor de intervenciones satisfactorias para el gobernado, siempre, una sola actuación que reprima alguna infracción cometida por él inclina la balanza en contra.

Por todo lo anterior, el actuar del policial debe ser rigurosa y conforme a derecho a unos comportamientos éticos en los que el funcionario debe estar bien Identificado con los valores. Comportamientos éticos que se pierden, dentro del gremio, en rimbombantes definiciones y definiciones etimológicas, sin llegar al contenido esencial de la palabra y, sobre todo, sin responder a lo que demanda la sociedad. La ética policial que debe imperar no debe ser algo encorsetado que no evolucione con la sociedad.